Lanzan mapa interactivo sobre represas y sus amenazas en la Cuenca Amazónica
La base de datos incluye información de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. El mapa interactivo pone a disposición información sobre más de 140 grandes represas, que fueron identificados según su estado de avance: funcionando, en construcción y planificados. La información, de interés para gobiernos, investigadores, educadores y organizaciones sociales, ha sido traducida al inglés, español y portugués.
Brasil pretende construir seis represas en Perú
Son los proyectos de Inambari, Sumabeni, Paquitzapango, Urubamba, Vizcatan y Chuquipampa, con un costo total de 16 mil millones de dólares. El primer emprendimiento sería el de Inambari, en la confluencia de Madre de Dios, Cuzco y Puno, con un área de inundación de más de 46 mil hectáreas. El 75 por ciento de su energía, 2.000 MW, se destinaría al Brasil. Se advirtieron las consecuencias ambientales que producirían las hidroeléctricas.
Inundarán 19 colegios con hidroeléctrica del Inambari
Así lo denunció la Dirección Regional de Educación de Puno, que además expresó su rechazo al proyecto en un comunicado de prensa. El consorcio a cargo de la mega obra no aclaró sus intenciones de trasladar los asentamientos humanos que serán afectados por las inundaciones. Evandro Roberto Miguel, presidente del directorio del Proyecto Inambari, admitió que los estudios de reducción del embalse del agua, tienen como finalidad balancear los impactos negativos con los positivos.
Hidroeléctrica del Inambari: así no
El proyecto de la represa de Inanbari tendría una altura de 270 metros en plena selva peruana. La construcción de esa mega obra, tal cual está proyectada, inundaría a unos 40 poblados de los departamentos de Puno y Cusco. Esa central hidroeléctrica generará 2.000 megavatios de electricidad y la mayoría de la producción se la destinaría al Brasil, inversor del proyecto.
Indígenas amazónicos inician protesta por invasión de petrolera en sus tierras
Unas 1.350 comunidades aborígenes se plegaron a la protesta y cortaron la navegación en el río Napo para impedir el tránsito de los cargueros petroleros. Hubo incidentes y los aborígenes criticaron al Gobierno de Alan García y a las petroleras por no atender sus reclamos. La empresa anglo francesa Perenco anunció una inversión de dos mil millones de dólares en el norte peruano para la exploración de petróleo.


